Cosmética Natural, Ecológica u Orgánica

Cosmética Natural, Ecológica y Orgánica.

14 Mar 2016

Vinca Minor Sud América


 

Todos sabemos que la cosmética orgánica, biológica o ecológica es mejor.

No sólo porque quiere decir que en cierto sentido estás ayudando al planeta, sino también porque ayudas a tu cuerpo usando este tipo de productos, lo respetas y cuidas sin químicos que por muy efectivos que puedan ser no se llevan muy bien con el organismo.

Pero, ¿sabemos qué quiere decir cada nombre y lo que es mejor, cuales son los certificados que avalan que ese producto es de calidad o realmente cosmética ecológica?

             ¿Sabemos lo que compramos?

Estas son las definiciones de lo que se entiende por cada uno de los términos que usamos para nuestros cosméticos. Aquí podréis ver la diferencia entre cada uno y así decidir cual es el mejor para vuestra piel:

Cosmética natural: se denominan así todos los productos que llevan algún elemento vegetal en su composición, sea el porcentaje que sea, por lo que es muy fácil que muchos productos tengan esa denominación sin realmente ser muy naturales. En estos productos fíjate mucho en la composición que tengan, pues muchos se ponen esa distinción por el hecho de vender más.

Cosmética orgánica, ecológica o biológica: son lo mismo, lo único que se denomina de diferente forma dependiendo del país.

Por ejemplo en América o Australia se tiende más a decir cosmética orgánica, mientras que en Europa se dice biológica y en concreto en España, se usa el término cosmética ecológica.

                                                  

 

Este tipo de productos llevan activos vegetales de cultivo ecológico donde no se han utilizado pesticidas ni abonos petroquímicos. Además, son productos sin colorantes, conservantes, perfumes sintéticos, siliconas ni sustancias animales y su proceso de transformación no contamina el medio ambiente. Tampoco se realizan experimentando con animales.

 

La cosmética orgánica además debe cumplir una serie de normas, desde la elección de los ingredientes hasta  los métodos de elaboración que se utilizan. Todo el proceso completo, desde la materia prima usada hasta llegar al producto final puesto a la venta, es aprobado por mecanismos de control que certifican la calidad del producto aportándoles un distintivo o logo representativo.

Algunos de estos certificados son, entre otros: Ecocert, Soil Association, BDIH, USDA, OFC, etc.